La herida

La herida no es cualquier fuego,
lleva en sí misma un nombre.
A veces vuela y otras cicatriza;
por dentro sigue siendo la misma herida
que alguna vez no fue más que un trozo de piel.
Dentro de una corteza aliviada.
Para entonces, el tiempo no había calad en ella.
Una herida que ahora está desgastada,
fracturada, rota y desecha.
Espera con ansias que la primavera reine en ella.

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#FactsDeUnaEstudianteEnLaPública

Estudiando en una universidad pública, comprendiendo desde antes que la libertad plena de los individuos no está en la dependencia del Estado, me es difícil estar en un lugar en donde sí adoctrinan ideológicamente a los alumnos; de lejos son pocos los profesores que apelan al pluralismo, a la diversidad de pensamiento a la defensa de la libertad. Son pocos los que ayudan a desarrollar en sus alumnos esa cosa llamada autonomía. Cuando eres libre y autónomo no hay ideologías que puedan quebrantar tu lucha ni para lo que naciste. Para afrontar una universidad pública en Venezuela hace falta carácter y si de algo sirve la academia es para eso: aprender a tener carácter.

#FactsDeUnaEstudianteEnLaPública

Estudiando en una universidad pública, comprendiendo desde antes que la libertad plena de los individuos no está en la dependencia del Estado, me es difícil estar en un lugar en donde sí adoctrinan ideológicamente a los alumnos; de lejos son pocos los profesores que apelan al pluralismo, a la diversidad de pensamiento a la defensa de la libertad. Son pocos los que ayudan a desarrollar en sus alumnos esa cosa llamada autonomía. Cuando eres libre y autónomo no hay ideologías que puedan quebrantar tu lucha ni para lo que naciste. Para afrontar una universidad pública en Venezuela hace falta carácter y si de algo sirve la academia es para eso: aprender a tener carácter.

A ellos no les gustan inteligentes

Es mentira cuando un hombre dice que le gustan las mujeres inteligentes.

No siempre es así, a veces sólo les gusta que tengan una carrera profesional, un empleo, sean estéticamente hermosas… que formalice con un patrón ya establecido para cumplir con las funciones anheladas por ese hombre.

Cuando a un hombre le gusta de verdad una mujer inteligente, la deja volar porque le gusta ver el reflejo de sus alas cuando roza el sol. La quiere autónoma, la desea siendo ella misma –expresándose en libertad– y amándola porque no sabe que se esconde en su alma.

Cuando un hombre llega al corazón de una mujer inteligente se queda ahí sin importar lo que pase, sin importar cuanto tiempo nos lleve sanar.

Y es que podremos ser inteligentes pero somos muy brutas deseando al que no podemos tener, insistiendo en quien sale corriendo. Somos así y ojalá pudiera explicar por qué somos tan brutas cuando amamos.

Lo establecido en una herida

Si hay algo real y establecido es lo siguiente:

Tee escribo porque me interesas,
Tú le escribes a otra porque te interesa,
Ella le escribe a otro que le interesa,
Y ese le escribe a alguien más.

Así funcionan los ciclos sin fin. No siempre se tiene lo que uno desea y quiere, eso es lo que uno debe aprender y mejorar.

Le puedes gustar a un millón de hombres pero el que quieres cuidar no te quiere en su vida ni le gustas y no pasa nada porque la vida sigue y ya vendrá alguien que ame todo eso que hay en ti para dar aunque, al caer la noche, te preguntes ”¿cómo sería sí…?” No pasa nada, estaremos bien.
Tantas heridas nos hicieron libres.

La NO hija de Poe

#Microcuento

Caminaba pausadamente por la acera agrietada que ocultaba los retoños de la maleza recién nacida, el cielo gris opacaba al odioso azul y sus nubes haciendo del clima uno frío aquel mediodía.

Sin previo aviso me encuentro con una manada de Pedro Luis*, el pájaro negro con hermosas alas y valiente; se reconoce porque siempre anda entre las guayas eléctricas y de él me gustaría pensar -en este momento- traen suerte dondequiera que vayan.

Al transitar ese lugar de la acera alzaron vuelo como si de una película se tratase y justo en ese momento me sentí la hija de Edgar Allan Poe, así se debía sentir seguramente.

Puñados de sentimientos al vacío

Hace tiempo me le declaré a un chamo y le escribí cinco cuartillas que me surgieron en una madrugada y no sirvió de nada porque -a pesar de él decirme lo contrario- siempre creí que no las había leído. No me correspondió pero me dejó una gran e importante enseñanza: no se le regalan letras a quien no sabe leer entre líneas. En resumen nunca regalen un pedazo de ustedes sin estar seguros que no se ha perdido el tiempo.

No me arrepiento de haber sido honesta y mostrarme tal cual soy. Teníamos uno de esos círculos viciosos en donde nos buscabamos, nos odiabamos, nos volvíamos a encontrar… y sólo nosotros dos lo entendíamos. Corté de raíz cualquier posibilidad con aquella carta, fue como tirar puñados de sentimientos al vacío. La ventaja es que yo gané en ese proceso comprendí tantas cosas, sobretodo a conocerme mejor y amarme hasta los tuétanos. Nadie tiene más importancia que tu mismo, nadie es primero.

Me reencontré con esa espiritualidad que creí perder por un momento y sí, después de tantas guerras, me acerqué finalmente a Dios. Hay cosas y eventos que NO tienen explicación científica. Me acerqué a esa energía tan bonita que siempre me protege. Ya no voy de cruces ni apuro el tiempo, trato de ocupar mi mente en otras cosas y así todo poco a poco va recobrando el sentido y las ganas.

Mi refugio siguen siendo las letras que ahora son sólo mías para manifestar lo que soy, de dónde vengo, lo que quiero, lo que hago, lo que pienso: mi credo. Y aquella persona a veces aparece pero yo ya no tengo ganas de que me encuentre.

PD:

Por si llegas a leer esto: A menos que sepas lo que quieres, no regreses y menos si me encuentras feliz mira que me costó mucho encontrar esta paz. Sigue coleccionando mujeres como si se tratara de videojuegos, al final ocurre lo mismo de siempre: llegas a casa y te encuentras solo. Te sientes solo. Y es que te conozco tan bien que seguramente dirás que la soledad es mejor cuando en el fondo tú y yo sabemos que no es así. Puedes engañar a quien quieras menos a mí que aprendí a verte de tráves. Te sientes solo.